jueves, 11 de diciembre de 2008

Verdadera Riqueza

Dios llevó a reparar sus sandalias, y dijo:

-Están rotas e inservibles.
¿Podrías repararlas, por favor?: no tengo dinero, pero te puedo dar lo que quieras si las arreglas.

El zapatero, con mucha desconfianza, contestó:
-¿Me puedes dar tú el millón de
dólares que necesito?

Dios respondió:
-Te puedo dar 100 millones de dólares. Pero a cambio me debes

dar tus piernas...
El zapatero dijo:
-¿Y de qué me sirven 100 millones si quedo sin piernas?

-Entonces... te doy 500 millones de dólares, pero debes darme tus

brazos.
El zapatero respondió:
-¿y qué haré con 500 millones si
ni siquiera podré comer solo?

-Bien: Ten 1000 millones, y dame tus
ojos.
El zapatero sólo dijo:
-Dime; ¿qué puedo hacer con tanto dinero, si jamás
podré ver el mundo, ni a mis hijos, ni a mi esposa, para compartir con ellos?

Dios sonrió, y exclamó:
¡Hijo mío!,
¡¿cómo dices que eres pobre?!
¡ya te he
ofrecido 1600 millones de dólares y no quisiste cambiarlos por las partes sanas de tu cuerpo!

¡Eres tan rico, y aún no te has dado cuenta!


No hay comentarios: